Los distribuidores hoy enfrentan una dura paradoja del inventario. Disponer de una gama demasiado amplia de productos de conectividad genera una mala complejidad, lo que lleva a un stock muerto que inmoviliza el capital e incurre en tarifas de almacenamiento. Por el contrario, mantener un inventario demasiado reducido corre el riesgo de desabastecimiento en los niveles de alto margen, lo que obliga a los clientes a buscar